En el artículo anterior te hablaba de los beneficios para la salud de la exposición controlada al sol. Te dejo enlazado el artículo por si todavía no lo has visto y te apetece leerlo.

Hoy me gustaría continuar con este tema pero desde otra perspectiva: la de los protectores solares, productos que, en teoría, nos permitirán recibir la radiación solar y evitar sus riesgos.

En los últimos tiempos se ha creado cierta controversia sobre la seguridad de los bloqueadores solares. Quiero aportarte información sobre este tema para facilitar la elección de tu protección.

Vamos a por los datos.

La piel: el órgano de mayor tamaño de tu cuerpo

La radiación solar es recibida en nuestro cuerpo por la piel expuesta siempre que estamos en la calle.

La piel se protege de los rayos solares mediante la producción de melanina que, además, es la responsable del tono de piel, cabello y ojos de cada persona.

La melanina absorbe la radiación solar para defender la piel. Cuanta más melanina tenga, más se oscurecerá y mejor protegerá del sol.

No todas las personas poseen la misma cantidad de melanina ni se broncean igual. Sobre todo, los fototipos más claros, necesitan proteger su piel para evitar quemaduras y otros problemas graves.

Otro dato que no hay que olvidar: la piel tiene capacidad de absorber las sustancias que depositamos sobre ella y que, en algunos casos, llegan al torrente sanguíneo y alcanzan los órganos de nuestro cuerpo. Asimismo, pueden ser secretadas después en la leche materna o, en mujeres embarazadas, atravesar la placenta y llegar al feto.

Por tanto, si queremos proteger la piel y además no contaminar nuestro organismo o incluso el medio ambiente, es importante prestar mucha atención al protector solar que utilizamos.

Diferentes protectores solares

Existen protectores solares químicos y físicos.

Los protectores químicos

Son las cremas de sol tradicionales.

Cada vez existen más dudas sobre los efectos secundarios de muchos de los componentes de estas cremas. Hay muchos que se consideran disruptores endocrinos, es decir, sustancias que son absorbidas por el cuerpo y que actúan como hormonas en el organismo.

Además muchos de ellos no son fácilmente biodegradables y pueden ser tóxicos para otros organismos vivos.

En este link, en el anexo VI, se encuentra la lista de los filtros ultravioletas admitidos en los productos cosméticos.

Otro dato a tener en cuenta. Cuidado con los protectores solares en spray. A pesar de ser mucho más cómodos de aplicar, también es más probable inhalar los compuestos químicos que lo componen por lo que entrarían de forma mucho más rápida y directa al organismo.

Los protectores físicos

Actúan reflejando la luz ultravioleta, no dejan que la radiación llegue a la piel. Esta tampoco los absorbe por lo que se pueden utilizar en niños y mujeres embarazadas.

Los que más se usan son:

  • el óxido de zinc

  • el dióxido de titanio

Su mayor inconveniente es que resulta difícil aplicarlos y extenderlos, además de dejar la piel blanquecina. Por ello su uso resulta menos apetecible.

En los últimos tiempos se está trabajando para mejorar su formulación y evitar estas desventajas. También se están sustituyendo estos componentes por nanopartículas de los mismos que, al ser mucho más pequeñas, resultan invisibles al ojo humano. Aunque la seguridad de las nanopartículas no está aún suficientemente estudiada por lo que quizá sea recomendable evitarlas.

También existen los protectores solares biológicos, pero sobre ellos aún hacen falta estudios que demuestren su efectividad.

Como puedes ver, este es un tema sobre el que se puede debatir mucho. Espero haber conseguido aquí fomentar tu curiosidad y que te plantees un uso consciente e informado de la necesaria protección solar.

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