Vivimos en la era del exceso de información. Estímulos constantes compiten entre sí para atraer nuestra atención. Gracias al teléfono móvil inteligente nos sentimos conectados todo el tiempo. Pero en todas estas ventajas hay un efecto secundario que tendemos a olvidar: la dificultad para mantener la concentración.

Ya existen estudios que asocian el elevado consumo de contenido multimedia de niños y adolescentes con el desarrollo del trastorno por déficit de atención. Nos estamos acostumbrando a la elevada velocidad de respuesta de ordenadores y otras pantallas y saltamos de un contenido a otro sin enfocarnos ni retener lo que estamos recibiendo.

Como antídoto para combatir estos problemas, cada vez se escucha más hablar de los métodos para lograr la atención plena o, como se dice en inglés, el mindfulness.

Voy a contarte hoy qué son estas técnicas y cómo pueden ayudarte a mejorar tu vida.

¿Qué es la atención plena?

Su definición más simple se refiere a nuestra capacidad de mantener un estado de consciencia, sin reaccionar a todos los estímulos que nos pasan por delante saltando de uno a otro. Se trata de estar presentes en aquello que estamos haciendo.

Esta capacidad es innata, pero el estilo de vida acelerado y lleno de señuelos que nos invitan a seguirlos, ha conseguido que necesitemos entrenarla para poder desarrollar su máximo potencial.

¿Qué beneficios nos trae desarrollar esta capacidad?

Ser capaces de mantener un estado de atención plena consigue reducir los niveles de hormonas del estrés que segrega el organismo.

Además nos ayuda a mejorar nuestro rendimiento en el trabajo y en la vida ya que conseguimos incrementar la concentración necesaria para las tareas más complicadas.

También podremos aumentar el bienestar, mantener la serenidad y evitar la necesidad de reaccionar a todo lo que pasa por nuestra mente. Esos momentos de atención plena son un descanso que nos permite después recuperar el ritmo en nuestras actividades.

¿Cómo puedes entrenar esta aptitud y mejorar tu vida diaria?

Hay algunas pautas que puedes empezar a establecer en tu actividad rutinaria que te ayudarán a encaminarte hacia un estado de conciencia más plena.

  • Aprovecha el momento del despertar para comenzar el día con otra perspectiva. Siéntate en la cama o en una silla, el cambio de posición evitará que vuelvas a dormirte. Haz una serie de respiraciones profundas y pregúntate a ti mismo cual es tu propósito para el día que empieza. A lo largo del día, busca momentos en los que revisar si tus actividades siguen bien enfocadas en mantener ese propósito.
  • Sé consciente cuando estás comiendo. Centrarte en el momento te ayudará a controlar lo que comes y a evitar ingestas compulsivas de alimentos que te perjudican. Realiza otra serie de respiraciones controladas antes de comer y escucha a tu cuerpo, siente el hambre o la plenitud cuando terminas, aprende a distinguir diferentes sensaciones físicas. Come despacio, sintiendo.
  • Deja que tu cerebro consciente se imponga a tu piloto automático. A lo largo del día realizamos muchas actividades sin pensar en lo que estamos haciendo. Esto es positivo porque permite al cerebro consumir menos energía utilizando rutas y pensamientos ya conocidos. Sin embargo, para estimular la neuroplasticidad o creación de nuevas rutas neuronales, es importante acostumbrarse a realizar actividades diferentes que obliguen a pensar nuevas acciones y soluciones. Cada acción realizada de forma intencionada fortalece nuestro cerebro.

Hay muchas otras actividades que podemos trabajar casi sin darnos cuenta para fortalecer nuestra capacidad de atención plena. Y siempre recuerda lo primordial: busca tu propio bienestar en todas las áreas de la vida.

Nosotras en Kare trabajamos para acercarnos a la belleza través del bienestar. Ven a conocernos.

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